viernes, 3 de agosto de 2012

Con esto de las importaciones....

...es la respuesta que se escucha repetidamente en cualquier local en el que se comercializan artículos electrónicos o de cualquier otra índole. 

En mi caso, hace unos días conseguí un disco rígido de 360 GB (recontra obsoleto) a $ 600 pesos (porque me lo consiguieron a ese precio) idéntico al que se me había averiado, con la diferencia de que el viejo disco (con fecha de fabricación en 2009) era mejor que el actual (tenía 16 MB de Caché). Hace 3 años, el mismo disco costaba como mucho $ 200. Antes, pagabamos menos por mejor hardware (siempre lo obsoleto terminaba costando más). Hoy, tenemos que conformarnos con pagar a precio de rey un articulo viejo.

Aunque parezca infimo el caso del disco rígido, no solo resulta molesto el aumento en los costos por escasez, sino que resulta perjudicial en otros aspectos, el hecho de no conseguir el artefacto. Se pierden horas productivas de trabajo a cambio del tiempo empleado en buscar el insumo fundamental para que la PC arranque. 

Otro caso cercano, es el de la falta de repuestos importados de artefactos utilizados para un fin específico (en este caso, un plotter) cuya fabricación nacional es inexistente. En este caso, la imprenta no puede tomar pedidos de clientes (que simplemente emigran a otra imprenta que tenga el plotter operativo) por culpa de Moreno. Quien paga los platos rotos, es el dueño del negocio, quien tarde o temprano termina por despedir al/a los empleados por falta de ingresos por ventas. Pero el que más caro los paga, es el empleado del negocio.

Por pintorescas que resulten estas anecdotas, lo cierto es que nos seguimos alejando del resto del mundo en materia tecnológica. Tanto en lo respectivo a insumos industriales como en productos de consumo masivo, la brecha se agiganta dia a dia. Esto perjudica seriamente la productividad de la economía.

En el anterior post, nos enfocamos en lo mismo: la paulatina pérdida de competitividad que sufre nuestra economía por factores que exceden al valor nominal del tipo de cambio. Estos factores son permanentes, por lo que lleva mucho tiempo reveritir los problemas ocasionados por las causas mencionadas.
Volviendo al tema, si el profesor Fink viviera en Argentina, la hubiese pegado con el pronostico:


domingo, 29 de julio de 2012

Así es muy difícil


Cuando las papas queman en el resto del mundo, muchos gobernantes tienden a incluir el tubérculo caliente en el plato de los contribuyentes. Como muchos vienen mencionando, incluso personajes no muy queridos, acá en Argentina vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga que ya se nos está cayendo.

Los problemas económicos urgentes a resolver, son los mismos que se vienen mencionando desde hace uno o dos años: inflación, TCR apreciado, falta de garantías jurídicas para posibles inversores, déficit fiscal, comercial, subsidios y gasto público creciente pero ineficiente y los repetidos errores de política económica (generalmente en manos de Moreno). A esto podríamos sumarle los problemas políticos, sociales, de inseguridad, etc, etc, que vienen asechandonos desde hace algunos años

Sin embargo, lo más preocupante está en el terreno de los problemas ocultos pero profundos que van más allá de lo coyuntural. Esos que en el largo plazo tienen que ver con las dificultades mencionadas en el párrafo anterior.

Un informe publicado por el diario La Nación del pasado martes (también publicado en varios portales de noticias), debería poner en aviso a los gobernantes y a la sociedad, de que algo no está funcionando bien. Pareciera que la realidad se aleja cada vez más de los pujantes números que sigue pregonando la presidenta. Indicadores como el crecimiento del PBI a tasas chinas o el continuo anuncio de inversiones y gastos gubernamentales (ejemplo: las netbooks), están cada vez más aislados de otros indicadores relacionados con el desarrollo social.

Muy poca gente (quizá los economistas), tiene la capacidad de relacionar la evolución de la productividad del factor trabajo con la excelencia educativa. Posiblemente, el nivel de capacitación de los trabajadores sea el mayor garante de la competitividad que pueda tener una economía a nivel internacional. Para que el nivel de capacitación sea bueno, es indispensable empezar por la escuela.

Entonces cabe preguntarse: por qué el Gobierno se jacta de invertir millones y millones en netbooks (sacando guita de la anses), de elevar 3 puntos del PBI la inversión en educación, blah, blah, blah, para luego obtener como resultado una estadística totalmente declinante acerca de la cantidad de alumnos que terminan el secundario. Digamos que están orgullosos de gastar mucho, pero no advierten que el gasto es de muy baja calidad.

Posiblemente, el interés del Gobierno sea mostrarle al electorado que gastar más dinero por alumno tendrá como consecuencia directa una mejora en el nivel educativo de la población. Pero la política de incentivo a la escolarización muere allí mismo: en los fríos billetes desembolsados por la administración pública. 

Si repasamos las principales políticas educativas del Gobierno Nacional nos encontraremos como principales, con importantes programas de refacciones de establecimientos; las AUH; y el programa "Conectar Igualdad" que consiste en entregar netbooks a los alumnos. Pero al cabo de un tiempo, encontraremos los mismos establecimientos hechos percha por los propios alumnos; cantidades ingentes de alumnos que van a la escuela para no perder la Asignación y miles de chicos con netbooks, pero que no saben leer ni escribir.

Pero la dura realidad (la del miedo y el desánimo) es que, sacando de lado algunas islas de élite (escuelas privadas, escuelas dependientes de la universidad, donde el nivel aceptable se mantiene), en la mayoría de los establecimientos (sobre todo públicos) reina la anarquía: alumnos que van por obligación para poder cobrar la asignación, pibes que van a fumarse un faso en el recreo (imagine la capacidad de concentración del alumno) que utilizan más a la escuela como un lugar más para no estar en la calle o en casa más que como un centro de estudios, maestros que van a firmar la planilla para cobrar el sueldo, padres que golpean a maestros cuando las notas no son buenas (en lugar de reprender al hijo) o tomas de colegios para que el kioskero baje el precio del sandwich y la coca (con el aliento del Ministro de Educación incluido). Ergo, muy pocos concurren las escuelas con ganas de capacitarse. Muchos menos son los que van con el fin último de llegar a algo en la vida. 

No pasa solo por echar culpas al Estado de no haber intervenido con políticas públicas que apunten estrictamente al ámbito educativo. Simplemente, tenemos que ir más allá para avizorar los orígenes de una crisis con pocas posibilidades de ser solucionada en el corto plazo. 

Pasaron 10 años y medio desde la crisis de 2001, cuyos últimos 8 años, mostraron que la economía se recuperó rápidamente para empezar a crecer. Se incrementaron el empleo y las remuneraciones. Lo que nunca se modificó, fue la pobreza estructural de muchos argentinos que recuperaron sus empleos: aunque mejoraron sus salarios (más por poder sindical, que por aumentos en la productividad), nunca se fueron del entorno en el que atravesaron épocas de crisis (ejemplo: la villa miseria) por imposibilidad o comodidad*. Los hijos de estos laburantes, crecen en un entorno plagado de drogas y armas, no viendo a la escuela como la mejor alternativa para crecer como personas. Cabe aclarar que la ausencia del Estado en este sentido, es muy notoria.

En fin, es muy duro leer un informe en materia educativa en el que a nivel regional figuramos abajo de Perú, Chile, Colombia, Paraguay, Bolivia y Ecuador. Creo que no pasa por la cantidad de plata que ponga un gobierno. Si no, por la intención de cambiar las malas costumbres que ha adquirido nuestra sociedad en los últimos 20 años. Un Gobierno al que le interesen los votos por encima del bienestar de un pueblo, nunca va a a estar interesado en modificar esta situación (cuanto mayor sea el grado de capacitación del público, menor será la posibilidad de que un político gane elecciones repartiendo choripanes con gaseosa)

En la medida que este drama se siga profundizando, la competitividad del país se irá derritiendo cada vez más. Seremos cada vez más dependientes del precio de la soja, el valor de la divisa y salarios reales cada vez más bajos. Pero cada vez menos dependientes de nuestras habilidades y capacidad de trabajo.

* La comodidad de no pagar impuestos, servicios, etc.

miércoles, 18 de julio de 2012

El mundo se cae a pedazos... mientras tanto, en Argentina...

Parece que los encargados de asesorar a la Presidenta en sus discursos, se han quedado sin ideas. Lo único que se le escucha decir en los discursos presidenciales, es lo dado vuelta  que está el mundo para contrastar con la lujuriosa situación nacional (y popular)

La pregunta es: ¿que tan mal está el mundo? ¿la crisis es económico global o se remite a la zona del Euro y algunos países más?


No se trata de relativizar los graves problemas financieros  y económicos existentes en países centrales o emergentes. Lo que interesa es comparar que tan buena es la salud de la economía nacional, con la de las economías en crisis. 

Al parecer para la Presidenta, el aterrizaje español equivale a un aterrizaje global. Es cierto que lo de Grecia es casi terminal y que otras economías europeas están muy complicadas. Pero los gigantes se mantienen en el límite y Cristina debería tener en cuenta que Europa no es el el resto del mundo.
  • Alemania hace y deshace en Europa. Por el momento, se mantiene a la expectativa de lo que pueda suceder en otros países de la región. España y Grecia son dos países cuyas situaciones financieras están muy comprometidas. Suponiendo que las medidas de ajuste "funcionen", las posibilidades de que se retome la senda del crecimiento son muy escasas. Países como Italia o Francia, que tambalean, temen contagiarse de la enfermedad terminal que padecen sus vecinos.
  • China reduce un poco su ritmo de crecimiento, pero este se mantiene en niveles elevados. La demanda china no se detiene (hecho conveniente para nuestro país)
  • Brasil permanece en recesión (aparentemente) inducida por motivos antiinflacionarios. Aparentemente, la inversión es más baja que la esperada. Sin embargo, en el país vecino hay margen para que el Gobierno de Dilma disponga de algún que otro paquete de inversiones con recursos del Estado.
  • En EEUU, el empleo está creciendo. Dato suficiente como para deducir que la recesión norteamericana a llegado a su fin.
Ahora supongamos un escenario en el que aceptemos la hipótesis de la Presidenta de que el mundo está dado vuelta. ¿Que relación hay entre la debacle mundial y la performance declinante de nuestra economía?

Se pueden elaborar algunas hipótesis:
  1. Las importaciones han caído como consecuencia de una merma en el comercio internacional en el marco de la crisis financiera internacional. Esto, que tranquilamente podría ser cierto en el país de los sueños K, no coincide con la realidad. Si bien, es cierto que en períodos de vacas flacas es posible una merma en la actividad comercial global, en nuestro país, las causas internas superan a las exógenas. Como nunca se hizo nada para modificar el problema de la inflación, al ser esta tasa mayor a la tasa de depreciación de la moneda y siendo nuestra economía bastante dependiente del valor nominal de la divisa verde, el TCR se apreció drásticamente, convirtiendo en baratijas a la divisa y a los bienes y servicios importados. Al parecer, la presión sobre la balanza comercial se incrementó. El Gobierno, ante el temor de ver esfumarse las reservas del BCRA, decidió cortar las importaciones (sin omitir los atropellos cometidos hacia normas de la OMC). Hasta el momento, ningún se negó a vender sus productos.
  2. La merma en la actividad económica, es producto del freno a las exportaciones como consecuencia del freno en la demanda de países importadores de productos argentinos. Ejemplo: la menor demanda de autos nacionales, por parte de Brasil. Lo mencionado está fuera de discusión. El problema es que las autoridades nacionales, le tiran el fardo solo a causas de este tipo, dejando de lado los problemas internos que afectan a la actividad: inflación (tasas de interés nominales elevadas), falta de condiciones e incentivos para invertir, presión fiscal asfixiante y el freno a las importaciones de insumos industriales o bienes finales. No seamos inocentes, a ningún gobierno le conviene admitir sus propios errores. Lo que molesta, es que hablen sin antes, remendar sus groseros errores de política económica.
  3. El financiamiento externo se ha reducido producto de la crisis, hecho que provoca que se posterguen muchos proyectos de inversión. Si dicen esto son unos caraduras. El financiamiento externo es inexistente desde hace ya varios lustros. El financiamiento argentino depende de la recaudación o de la emisión de moneda. 
Podemos considerar a las 3 hipótesis, como algunas de las condiciones necesarias para que la supuesta crisis internacional le pegue de lleno a nuestro país.

Sin embargo, y para decepción de los gobernantes, la pata externa de nuestra economía no se relaciona tanto con los problemas que están teniendo los países europeos. Al margen de alguna retracción en las exportaciones hacia el viejo continente, o la baja en las exportaciones de autos a Brasil, son las decisiones del Gobierno (voluntarias como involuntarias) las que frenan la actividad económica.


En lo referido al sector público, el derroche de recursos que pudimos observar durante todos estos años de bonanza K, no es sostenible a pesar de que los recursos fiscales se han incrementado de forma considerable. El Gobierno nacional, intentó reducir los subsidios al consumo (que beneficia más a los ricos que a los pobres) pero abandonó la idea ante la inminente caída en la popularidad. Ahora, el plan es tercerizar el ajuste depositando toda la responsabilidad en los gobernadores. Dicho ajuste está distorsionado de movida, ya que casi todas las provincias no perciben su parte correspondiente en concepto de fondos coparticipables, por lo que dependen de las transferencias discrecionales del tesoro nacional (a provincias amigas). De este modo, se están cayendo muchos proyectos de inversión (ej: obra pública) ya ejecutados y por ejecutar.
De este modo, cae la actividad (ej: construcción) producto de la distorsión generada por la administración pública en materia de tarifas. El costo de que la gente haya pagado menos por el gas y la electricidad durante una década, ahora se traduce en una caída de la actividad y el empleo.
Provincias como Buenos Aires, están en una situación complicada. Hay dificultades para afrontar gastos corrientes (como el pago de sueldos y aguinaldos), por lo que todo lo referido a la inversión pública está totalmente parado. Muchos economistas suponen que no va a pasar mucho tiempo (3 o 4 meses) para que estos problemas se repitan en la mayoría de los distritos.

El sector privado sufre por todas partes. 
Los industriales no la pasan muy bien que digamos y no tienen demasiados incentivos a sostener inversiones: 
  • Problemas de competitividad originados básicamente en el atraso del TCR. Esto se debe a una decisión del Gobierno de permitir que el TCR se aprecie (combo Inflación elevada con inferior variación del precio de la divisa). El compromiso de los que gobiernan se incrementa, si aceptamos la hipótesis cristinista de que el mundo se cae a pedazos (¿cómo es posible que aumenten las importaciones, cuando en el resto del mundo caen la producción y el empleo?).
  • Restricciones a las importaciones de insumos (consecuencia de lo comentado en el punto anterior) que detienen casi por completo el proceso productivo de algunas empresas. Está más que claro, que acá intervienen las políticas del Supersecretario Guillermo Moreno. 
  • Insuficientes caminos para financiar nuevos proyectos de inversión. Los bancos definitivamente no prestan ni un peso. Solo se puede a recurrir al autofinanciamiento o a pequeñas mutuales que cobran tasas de interés astronómicas. Este problema también se genera adentro: el Gobierno convalidó una tasa inflacionaria alta y dirigió todos sus misiles a fomentar el consumo, hecho por el cual, casi la totalidad de las entidades financieras se han dedicado a financiar el consumo personal de la población. Pero la existencia de tasas reales negativas, impide que el público deposite en masa. El posible inversor deberá incurrir en altos costos si desea obtener algún crédito. Hoy los bancos tienen mucha liquidez, pero solo para afrontar créditos con poco riesgo de incobrabilidad (ej: las tarjetas de crédito). 
  • Inflación elevada: aumento permanente en los costos, tanto laborales como de insumos. En muchos casos, no es posible trasladar de forma inmediata dicho aumento de costos al consumidor final (ejemplo: obras públicas, cuyos contratos son firmados en períodos anteriores a la nueva paritaria). ¿tiene algo que ver el mundo en problemas con este dilema nacional y popular?
  • Presión impositiva asfixiante que afecta seriamente al sector que todavía paga impuestos. En muchos casos, la certidumbre de no poder cumplir con las obligaciones tributarias, tira abajo la posibilidad de invertir.
En lo que respecta a los servicios, se nota un freno en lo relacionado al sector importador. Se esperan problemas similares a los que afectan a la industria. Están cayendo las ventas y el empleo en el sector comercial.

Entonces, no se entiende cómo es posible que el resto del mundo esté peor que nosotros, si en los mencionados países en crisis, hay ajustes y recesión pero acá ya se habla de estanflación (que será realidad ni bien sean públicas las primeras cifras que indique que nuestra economía ya no crece) que es el peor de los mundos (en una recesión con ajuste deflacionario, los agentes económicos no pierden tanto poder adquisitivo, como cuando hay inflación y caída del empleo) .

Entonces, queda desmentido el postulado oficial de que todo el mundo está patas para arriba y nosotros fenómeno, gracias a las políticas anticíclicas de este Gobierno (aunque parezca increíble, la Presidenta lo dijo). Además, el oficialismo se cubre mencionando la posibilidad de que empecemos a tener problemas, pero que esto va a ser responsabilidad del mundo y no de nosotros. Lamentablemente, el mundo no está tan mal, mientras que aquí ya tenemos algunos problemas generados internamente.

En fin, parece que en Argentina, los gobernantes se están fijando demasiado en la paja sobre el ojo ajeno y no están viendo la viga que se les está cayendo encima.

lunes, 25 de junio de 2012

Informando a gente distraída

Personalmente, el fin de semana futbolero me trajo varias alegrías. No solo por el triunfo intrascendente del equipo al que simpatizo -que mando al descenso a su rival- si no también, por el hecho de haber visto 22 goles casi al mismo tiempo. Si al domingo de primera le sumamos la definición apasionante del Nacional "B", concluyo que hemos tenido un fin de semana de fútbol inédito como nunca antes visto. La calidad del fútbol nacional será paupérrima, pero este tipo de definiciones acaparan la atención del público.

Todo muy lindo, salvo por algunas cosillas: 

- La pésima calidad de alguna de las transmisiones de "Fútbol para Todos" (sobre todo la del partido que observé con gran atención). Siendo más precisos, en los cotejos San Lorenzo - San Martín de San Juan; Godoy Cruz - Atl. Rafaela; Unión - Estudiantes y Banfield - Colón, era prácticamente imposible distinguir la pelota y la imagen se notaba como "agrandada" (posiblemente por que todos los partidos eran transmitidos en calidad HD para el conversor de la Televisión Satelital del Gobierno). Directamente generaba dolor de ojos ver esos partidos de fútbol, a pesar de la gran cantidad de goles marcados. 
También me molestó mucho que solo dieran el intrascendente All Boys - Boca en definición HD (para el resto de los cables) cuando Tigre - Independiente; Arsenal - Belgrano y SL con SSJ eran los partidos más importantes del domingo.

- La otra excepción, fue una publicidad oficial de entretiempo a la que seguramente nadie prestó atención, quizá por costumbre o por falta de interés en escuchar las bobadas que publican, más allá de lo que pueda ser una publicidad informativa o educativa. 


La calidad es pésima ya que fue grabada con un celular..


EXTRACT: "El Estado Nacional, sigue financiando a las empresas de todas las provincias para que inviertan y aumenten su producción. Gracias al Programa "Fondo del Bicentenario", 388 proyectos recibieron creditos por un total de $ 7.800 M. Estas inversiones, están generando 25.000 nuevos puestos de trabajo y permitirán sustituir importaciones por $ 5.600 M" (...) 

Veamos: a) Cada puesto de trabajo cuesta a los contribuyentes la módica suma de $312.000. b) Se extienden créditos (con tasa nominal inferior a la inflación "verdadera") por $7.800 M, con fondos de la empresa financiera llamada anses. c) Evitamos importaciones por un total de $5.600 M, lo que nos arroja un déficit de $2.200 M. Ahora, cada puesto de trabajo, cuesta "solo" $88.000 M. La palabra evitamos equivale a los ingresos provenientes de las ventas de los productos importados que sustituimos. El resto, es ganancia de la industria en cuestión y de los asalariados, pero pérdida del Estado y los contribuyentes.


Es para criticar, nuestra pasividad como sociedad cuando aceptamos mansamente este tipo de publicidades oficiales berretas, que además se dan el lujo de tener groseros errores conceptuales (como el hecho de mostrarnos como mérito, prestar fondos de la anses a tasas negativas para subsidiar con $XXXX para evitar la importación de $XXX). En este caso puntual, no se le puede llamar inversión cuando el objetivo no es el de sustituir importaciones por un monto mayor al "otorgado". En fin, evitar importar $5.600M le cuesta al Estado $7.800M y no lo mismo (o menos), resultando un subsidio a la ineficiencia.

La "industrialización" mencionada y vitoreada por voces oficiales, solo sustituye la etiqueta "Made in China" por la calco que nos informa que el producto es "Fabricado en Argentina". Es cierto que hay un poco más de gente que tiene laburo (y un motivo para no despoblar sitios alejados como Tierra del Fuego). Pero también es cierto que el costo fiscal y social de la fuente laboral de 25.000 personas (la que se menciona en la publicidad de "Fútbol para Todos) es mayor a los beneficios sociales que puedan generar estos subsidios/créditos subsidiados. Por un lado, el precio del producto ensamblado en Argentina es altamente superior al precio internacional libre de aranceles, lo que deriva en un perjuicio a los consumidores. Por otro lado, los mismos consumidores, que sostienen la producción de estos bienes mediante cargas impositivas varias, deben a su vez pagar el precio internacional + el arancel destinado a proteger a la industria sustitutiva en cuestión. Algo similar expuso Lanata en su programa dominguero, algunas semanas atrás.

En definitiva, se trata de ver que es lo mejor: si beneficiar a 10.000.000 o 20.000.000 de consumidores con menores costos fiscales (suponiendo que se recortan los aranceles, hecho que ocasiona una merma en recaudación fiscal) y menores precios de los productos en cuestión; o si conviene beneficiar a 25.000 nuevos trabajadores (más el efecto derrame que se considera en estos casos) a costa de esos millones de contribuyentes.

Cabe aclarar que lo mencionado en líneas anteriores, no es un postulado liberal instando a que el Estado no intervenga. Lo que se intenta es que el Estado optimice sus intervenciones. En lugar de subsidiar, podría generar las condiciones necesarias para que el sector privado haga lo propio; que subsidie pero que no solo reemplace importaciones, si no que tenga como objetivo primordial las exportaciones; o que el subsidio sea inicial pero decreciente con el correr del tiempo. Ideas muy nobles, que rápidamente se diluyen cuando observamos el final de la publicidad, momento en el cual, la decepción es inevitable. 

(...) "y como seguimos apostando por un país con más capacidad industrial, ponemos en marcha el segundo tramo del programa... un nuevo cupo de $8.000 M, por que el país está en marcha. Industria Argentina, un orgullo nacional" (...)
Lo que significa que no solo no reducieron, si no que recrudecieron.


Por suerte, luego de la pauta publicitaria, llegó el segundo tiempo. Posiblemente, cuando Arsenal salga campeón o San Lorenzo se salve del descenso directo, nadie se acuerde de la publicidad en la que el Gobierno informó cómo desperdicia los recursos fiscales de los cuales dispone. 

viernes, 1 de junio de 2012

Overshooting paralelo

Durante gran parte de 2002, se vivió algo parecido* en materia cambiaria a la situación que hoy enfrenta el Gobierno actual.


Luego de la salida de la convertibilidad, el ministro Remes Lenicov, no tuvo otra alternativa que liberar el mercado de divisas. Se modificó la Carta Orgánica del BCRA y se habilitó un mercado libre de cambios. La Autoridad Monetaria, además de volver a tener la capacidad de hacer política monetaria, pasaría a administrar el valor de la divisa con intervenciones esporádicas en busca de estabilidad. 

Sin embargo, los primeros meses del nuevo arreglo cambiario mostraron un alza brusca en el valor de la divisa norteamericana. Se dio algo similar a lo que llamamos Overshooting cambiario: un comportamiento dinámico que tiene el tipo de cambio nominal ante un aumento en la cantidad de dinero por única vez. El comportamiento dinámico se caracteriza por, una depreciación del tipo de cambio que luego deviene en una apreciación del mismo. Luego de anunciar la devaluación del tipo de cambio a $1,40 por dolar, posiblemente la mezcla entre corralito, corralón y el temor a una nueva caída estrepitosa de la economía hayan ocasionado que la divisa escalara varios centavos cada vez que el equipo económico intentara algún movimiento de salvataje hacia las instituciones financieras asechadas por los ahorristas, con colocaciones compulsivas de bonos, etc, etc.

Finalmente, ocurrió exactamente el fenómeno citado: durante los meses posteriores al pico observado en el valor de la divisa norteamericana, el tipo de cambio nominal comenzó a explorar equilibrios más bajos, venciendo los rumores oscuros acerca de un dólar a $6 o a $8. Todo se dio como la teoría lo indicaba salvo por esa pequeña intervención de la Autoridad Monetaria, de casi 5 años, que desafió la ley de la gravedad cambiaria: sostener un tipo de cambio alto y competitivo. 

Ese parecido al que aludimos, es solo la forma que experimentó la curva que indica la evolución del tipo de cambio nominal oficial que vemos en el gráfico, en comparación con la del dolar blue o paralelo, que en los últimos días se ha disparado y no parece haber certidumbre alguna de que se modere la brecha entre la divisa oficial y la paralela.


Aquí la explicación es otra: no hubo aumentos en la cantidad de dinero ni nada por el estilo. Se dispuso un cepo cambiario impuesto por el zar de la economía Sir William Moreno, que ha insuflado mayor incertidumbre en los agentes económicos (o más bien, la certidumbre de que el dólar en algún momento dejará de valer tan poco). La demanda de divisas supera con creces la oferta, reducida casi a 0, por lo tanto se torna necesaria la creación de otro mercado, en el que la presión por parte de la Demanda establece el precio más alto posible.

Si nos remontamos al inicio de este problema que comienza a estallar por estos días, posiblemente deberíamos viajar en el tiempo hasta el año 2004, en el cual Nestor Kirchner echó a Alfonso Prat Gay de la presidencia del BCRA, cuya consecuencia principal, fue el abandono al sistema de metas de inflación que sería adoptado en el año 2005. A partir de ese momento, el BCRA hizo grandes aportes al crecimiento del monstruo al que llamamos inflación.

Una vez instalado el gran problema, lamentablemente, la gente del Gobierno ha creído (aproximadamente desde el 2007 a nuestros días) que la única forma de frenar la elevada tasa inflacionaria, era anclando el tipo de cambio nominal en un valor en el que tarde o temprano se produciría la apreciación del TCR si no se tomaban otras medidas antiinflacionarias. Las altas tasas de inflación continuaron su curso y el TCR finalmente llegó a niveles noventosos, con la diferencia de que ahora la economía está en riesgo de caer en recesión, pero con inflación elevada.

La reacción oficial para remendar el arrastre de errores cometidos a lo largo de los últimos años no ha sido buena: se bloquearon de modo desordenado las importaciones y se ha cerrado el mercado minorista de divisas, generando multiples problemas que afectan directamente al público (lease: falta de divisas para viajar, falta de insumos industriales, falta de insumos hospitalarios, medicamentos de primera necesidad, encarecimiento general de los bienes de consumo, etc).

Atacar al chiquitaje no reporta el suficiente ahorro de divisas necesario para pagar el vencimiento del BODEN 2012, pero si genera buenos titulares en los diarios opositores y un importante salto en las expectativas de todos los agentes económicos (de hecho, han comenzado los amparos judiciales y las protestas de algunos). Al margen de lo que digan las explicaciones oficiales (las cuales podríamos considerar lógicas) el resultado es el que vemos todos: el aumento en la brecha entre el tipo de cambio oficial y el ofrecido por los "arbolitos".


PD: Esto es muy gracioso
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*Aclaro que cuando digo "parecido", solo me refiero a la trayectoria ascendente del Tipo de Cambio Nominal.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Sobre márgenes de maniobra

Es cada vez más frecuente escuchar hablar a economistas no cercanos al gobierno acerca de este tema. Se trata de cuestiones en las que la aplicación de una eventual solución, encarna otro problema. 

INFLACIÓN

No parece haber solución a la inflación. El Gobierno solo ha recurrido al ancla cambiaria como freno, pero el deterioro que sufre la economía por el atraso del TCR(1) parece mayor a los beneficios de un dolar barato (dejando atrás el paradigma del Tipo de Cambio Alto y Competitivo). 

No se recurrió en su momento(2), a contraer la política monetaria (o no expandirla tanto), quizá por motivos ideológicos o electorales, hecho que deja fuera de juego a uno de los frenos posibles a la escalada en el nivel general de precios. De esta forma, la política monetaria pasó a ser procíclica (a contramano de lo que sucedió en el resto del mundo).
Ahora, cualquier bajón en la expansión monetaria se dará por la merma en el crecimiento de la actividad (que se está empezando a notar), confirmando el sesgo procíclico de la política monetaria, aunque la baja en el crecimiento de M no parece tan pronunciada (esto se puede ver en el cuadro). Lo que si es seguro, es que una hipotética reducción en el crecimiento de M, no forma parte de una política anti inflacionaria del Gobierno.

La política fiscal sigue siendo demasiado expansiva. Años atrás, de la mano de superávits gemelos que constituyeron uno de los pilares del modelo, era posible expandir el gasto, tornándolo cada vez más procíclico. En la actualidad, es difícil sostener la idea de expandir la política fiscal (de modo que pase a ser contracíclica) sin posibilidades de financiarla (financiamiento externo cerrado, recaudación insuficiente y la dificultad de financiar con emisión).
Seguir insistiendo, profundizará el problema inflacionario acelerando el atraso del TCR recreándose la situación de atraso cambiario vivida durante gran parte de la convertibilidad.

Si el Gobierno decide solucionar este problema, deberá repensar el manejo de estas variables. Pero las consecuencias de llevar a cabo el replanteo, no serán buenas. Deberá elegir entre absorber el costo político a corto plazo de ajustar o el costo político y económico de sostener altas tasas de inflación. Esta última opción, solo retrasará el aterrizaje forzoso de la economía, con posibilidades de generar una crisis más virulenta.

GASTO PÚBLICO

El Gobierno, consciente del problema, trató de eliminar parte de los subsidios domiciliarios (gas, luz, agua y transporte) por $70.000 M pero fracasó ante la amenaza de protestas por parte del público (por que en realidad no las hubo). Ahora, busca la forma de sostener dicho gasto. Los especialistas no recomiendan hacerlo a cualquier precio, pero hay muchas posibilidades de que recurran al BCRA. Sería una forma inflacionaria de financiar gastos.


En lugar de reducir subsidios de "modo tradicional" (anunciar subas en tarifas), se dispuso de un sistema de buena voluntad instaurado por el Gobierno, que fracasó estrepitosamente(3).  La tibieza de la administración k, tiene que ver con la poca predisposición a pagar los costos políticos del derroche que se dio durante los años de oro del modelo. El problema para el kirchnerismo, es que le quedan 3 años de gobierno.

BALANZA COMERCIAL

El superávit comercial se está agotando. Con la progresiva pérdida de competitividad que se viene dando desde hace algunos años, nuestra economía se está volviendo muy dependiente de las exportaciones de productos primarios. El dolar barato está comenzando a mostrar una de sus consecuencias: el aumento de las importaciones.


La fuente que abasteció durante gran parte del modelo al BCRA de divisas para sostener todo tipo de contingencias, hoy comienza a mostrarse insuficiente. 

El Gobierno, consciente de los problemas que estamos teniendo en la balanza comercial propuso como solución, bloquear las importaciones de todo tipo de productos y de un modo muy desordenado, elaborando complicados controles burocráticos y trabas que impidan el ingreso de estos productos. De este modo, se logró con relativo éxito el doble objetivo de defender las reservas del BCRA y de no permitir que la producción nacional se resienta(4). 

TIPO DE CAMBIO REAL APRECIADO 

En estos últimos tiempos el BCRA a acudido a las reservas para financiar de todo (gastos corrientes, intereses de deuda, inversión, salida de capitales, etc). Pero la utilización de esta fuente está demostrando ser limitada: la oferta de divisas, proviene en su totalidad del superávit comercial y este se está achicando paulatinamente por los problemas de competitividad descritos en los párrafos anteriores. Esto y la demanda creciente de divisas, generan presiones devaluatorias que el BCRA intentó minimizar con las intervenciones diarias (vendiendo divisas). De este modo, se fueron perdiendo reservas. El BCRA ha gastado su capacidad de fuego. 

Hoy, es Moreno y sus intervenciones policiales en las casas de cambio y bancos de la city, quien intentará surfear el tsunami. Con estos métodos, la autoridad monetaria ha vuelto a comprar divisas. Sin embargo, no lo ha hecho en una cuantía significativa pese a que transcurren los meses correspondientes a las liquidaciones de las exportaciones agropecuarias. No sabemos lo que puede llegar a ocurrir durante los meses de siembra.




En definitiva, se dan varias situaciones de Trade Off en las que el resultado siempre es malo:
  • El establecimiento de políticas anti inflacionarias posibilitará desacelerar la apreciación del TCR, pero puede generar un mayor enfriamiento de la economía, demandas sociales y costos políticos para el Gobierno. Si no se hace nada, también habrá enfriamiento (caída en la actividad por menor inversión e invasión de articulos importados) pero a más largo plazo. Amenaza de estanflación. 
  • El financiamiento del Gasto Público es casi inviable. O se recorta (con consecuencias en las urnas), o se busca un método alternativo al de recurrir a la maquinita de Ciccone. Inicialmente, el recorte de subsidios puede generar un salto importante en la canasta básica de consumo. Esta es una decisión muy complicada para el Gobierno.
  • El bloqueo a las importaciones, a corto plazo resulta positivo para el saldo de la balanza comercial. A mediano y largo plazo, genera escasez (tanto de insumos como de bienes finales) que contribuye al incremento de la tasa inflacionaria y ocasiona mayores pérdidas en la competitividad de la economía. Además, con el tiempo, las exportaciones terminarán siendo perjudicadas ya que no es posible que en resto del mundo no tomen represalias ante las actitudes nacionales y populares(5)
  • El cierre del mercado de divisas, que es beneficioso a corto plazo (beneficioso para los objetivos del gobierno), genera presiones devaluatorias. La brecha entre el mercado oficial y el paralelo, cada vez es mayor. El BCRA evita la devaluación por temor a una profundización de los problemas inflacionarios. Pero no permitir una depreciación implica una situación de impotencia ante la pérdida acelerada de la competitividad, que con el tiempo, provocará múltiples situaciones de escasez de divisas con mayores presiones al alza de la moneda. A la larga, no es buena idea continuar con esta política, pero Moreno tampoco puede abrir el mercado de divisas en un abrir y cerrar de ojos ya que este se ha convertido en una verdadera olla de presión. Quien la destape deberá asumir la debacle.
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(2)  Cuando había margen
(3) Actores y famosos hicieron spots televisivos en "Futbol Para Todos" en el que anunciaron que se iban a quitar los subsidios. Dicha metodología, fracasó por varios motivos: 1- Del 54% que votó a Cristina, la gran mayoría no podía quitarse los Subsidios. 2- El 46% no lo hizo, por falta de interés. 3- Muy poca gente, tiene la posibilidad de tomarse el tiempo necesario para llenar un formulario...para que le quiten algo!
(4) A la larga siempre hay problemas: cuando se acaban los insumos se para la industria.
(5) Violar disposiciones de la OMC, tratados internacionales, regionales, etc.

viernes, 11 de mayo de 2012

¡A entrenar a las Malvinas!

Son hechos curiosos los que suceden por estos días en los que YPF vuelve a manos del Estado (no el petróleo, no confundamos)

Aunque parezca increíble, el Gobierno esta vez fue coherente: es preferible entrenar en Malvinas a tener que hacerlo en los depósitos de la Aduana bajo la fría mirada de los agentes de la AFIP. Decidieron mostrarnos eso mediante un Spot comercial, en el que el deportista era del PRO y nunca se enteró que era para beneficio gubernamental.



Si lo mencionado en el párrafo anterior es tomado como lo que es (una joda), la gente del Gobierno incurre en una contradicción bastante burda: 

¿Cómo es posible que saquen al aire un Spot publicitario alentado a los atletas argentinos y al mismo tiempo Guillermo Moreno le retiene al Comité Olímpico Argentino algunos materiales útiles para el entrenamiento de alta competencia?

Este hecho, sacando de lado lo lamentable de utilizar los juegos olímpicos para hacer política barata, además de curioso, es bastante ilógico. 

Es imposible que un ente sin fines de lucro como lo es el COA, exporte productos por U$S 4 Millones. Lo hace BMW, Mercedes y muchas otras empresas que a fuerza de acuerdos, a lo mejor logran cambiar autos por vinos. 

Se puede practicar proteccionismo, de hecho todos lo hacen. Lo que no se puede, es caer en la generalización total de frenar todas las cosas que vengan de afuera. Antes de tirar la granada, evacuá a las mujeres, niños y ancianos. El Gobierno la tira sin importar quien esté en el lugar.
La realidad es que nos quieren meter el perro, con la idea de que todos estos procedimientos corresponden a una políticia de sustitución de importaciones. 

La sustitución de importaciones, implica producir internamente lo que antes se traía de afuera. Para ello, se deben aplicar políticas arancelarias (que son las más recomendables por la OMC y los organismos internacionales) que protejan a la industria que sea de interés del Gobierno o el conjunto de la Sociedad. La protección, deberá permanecer mientras la industria en cuestión curse por las primeras etapas de desarrollo. Es más o menos lo que se hizo en el grupo de países conocidos como los Tigres Asiáticos (Japón, Corea, Malasia y Singapur) luego de los años ´60 (esto es aproximado). Se protege a una industria hasta que logre ser competitiva, de modo que no solo sustituya, si no que también exporte.También es necesario que haya una política de Estado al respecto: mientras que en los países del sur de Asia siempre la hubo, aquí dependemos de la buena voluntad de quien esté al frente del Gobierno.

En nuestro país, históricamente se intentó la sustitución de algunos productos, pero se alentó la ineficiencia con subsidios, beneficios fiscales, beneficios energéticos, además de los aranceles, y aún así posiblemente no se logre cubrir ni siquiera un 40% del mercado con productos nacionales (además del costo del encarecimiento del producto en cuestión en el que incurren los consumidores). Se alegaron problemas estructurales, como la elevada inflación, la inflexibilidad del factor trabajo (sindicatos muy poderosos, muy ligados al poder), el requisito de importar bienes de capital con las divisas provenientes del agro (la falta de divisas en épocas de malas cosechas o malos precios), la enfermedad holandesa, etc, que impidieron llegar al estadio superior de lograr la competitividad. 


Actualmente, la ISI que nos proponen está muy lejos del ideal sustitutivo de décadas pasadas. Hoy podés importar autos de lujo a cambio de exportar aceitunas o vinos. Por incapacidad tecnológica y costos elevados, es imposible pensar en fabricar un Audi en nuestro país. Por lo tanto, a la hora de detener en la Aduana a estos productos, no se busca la ISI: el objetivo es juntar la mayor cantidad de dólares para afrontar otros costos, producto de la ineficiencia que empieza a desnudar el "modelo".


Además, el procedimiento es poco benefcioso para la sociedad. Las importaciones que no entran tampoco se sustituyen, hecho por el cual se genera escasez y aumento en los precios finales. 

Como país, tendríamos que decidirnos de una vez por todas: 
¿Qué productos queremos exportar?
¿Cuáles podemos exportar?
¿Cuáles son los bienes que suponemos estratégicos para el entramado productivo nacional, que debemos proteger?
¿En que sectores somos competitivos? ¿En cuales no lo somos?


El actual Gobierno se limita a hacer lo que el imaginario colectivo pide con frases del tipo: "este es un país rico en el que tirás una semilla al piso y crece. Si queremos, podemos fabricar de todo". La realidad actual es muy distinta. No estamos en los años ´50 en los que era factible sustituir importaciones (ejemplo: electrodomésticos). Hoy manda la globalización, los componentes electrónicos de avanzada, la necesidad de renovar el stock de Capital en forma permanente, China, Brasil y una multitud de economías más eficientes que la nuestra en la producción de bienes y servicios.


Como sigamos por este camino, seguiremos desaprovechando oportunidades en los sectores en los que somos competitivos ya que carecemos de políticas que apuntalen el desarrollo de estas actividades.


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(*) En lo referido puntualmente a la sensatez: si pido coherencia a los demás, lo menos que puedo hacer, es ser coherente en mis acciones.